
"It is only by awareness
that our lives are made rich and varied,
our days wrought into magic, glowing tapestries
to drape over the walls of the years."
Murray Hickey Ley, Notre Dame Scholastic, 1929
1964 fue un ano de sorpresas que al ir apareciendo, fueron cambiando el rumbo de nuestro destino. La primera fue el darme cuenta de que, despues de muchos rezos y rogativas y casi dos anos de espera, ibamos a tener un bebe. Queria que mi marido fuera el primero en saber la noticia pero no sabia como decirselo. Decidi escribirle una notita en una cartulinita color de rosa. Le decia: "You are growing inside of me". Leal reacciono con tanta ternura que me senti muy dichosa. Inmediatamente comenzamos a hacer planes para el dichoso advenimiento.
Al saber que nuestra familia iba a aumentar, Leal inicio tramites de translado de su puesto a otra ciudad porque, segun me dijo, en la oficina de CALTRANS, de Division of Highways de San Francisco no habia posibilidad de ascenso. Pronto recibio tres ofertas de trabajo, una en Los Angeles, otra en Marysville y una mas en Sacramento. Fuimos a las entrevistas y mentalmente rogaba yo a Dios que no fuera L.A.
Leal eligio Sacramento. Al llegar, nos instalamos en un motel del Centro y todos los dias caminaba yo al parque del Capitolio adonde me alcanzaba Lee (su oficina estaba enfrente de
un costado del Capitolio) para que almorzaramos juntos. Yo tenia la tarea de encontrar un departamento adonde vivir, pero se nos acabaron los treinta dias pagados por Division of Highways y ningun lugar nos habia acomodado... Fue el ultimo dia que, como de milagro, encontramos un departamentito en un lugar bastante bonito que parecia motel, rodeado por bien cuidados jardines y a un precio razonable. Nos mudamos de inmediato.
Como no teniamos muebles, porque en San Francisco viviamos en un departamento amueblado, mi suegra nos presto una cama angosta de laton muy bonita. En cuanto arrendamos el departamento nos fuimos a Breuner's, que entonces estaba en el centro de la ciudad, casi enfrente de la terminal de autobuses - alli compramos un sofa con dos sillones y unas mesitas. Fuimos muy felices alli mientras llegaba nuestro bebe y mientras nos construian la casa en donde todavia vivo. De seguro no pasabamos frio en la noche porque en la camita individual dormiamos Leal y yo y mi gran barriga de ocho meses de embarazo.
Vivir en medio de tantas vivendas, en tan estrecha proximidad con tanta gente, era una experiencia desconocida para mi. Habia como cien puertas, detras de las cuales respiraban y latian hombres y mujeres con sus problemas, sus deseos, sus ambiciones, sus suenos... Era un microcosmos complejo y fascinante en el que sentia como diminuta hormiguita, espectadora y testigo de la inmensidad y grandeza de la creacion de Dios.
La hormiguita lo miraba todo, lo observaba todo y se interesaba por todo= por las costumbres, las actitudes, el modus vivendi y el misterioso entrecruzarse de tantas vidas ajenas en su diario ajetreo. Pero la hormiguita se sentia diferente; se daba cuenta de que aunque estuviera compartiendo un espacio y un mismo tiempo alli, ella nunca seria como los inquilinos de los departamentitos de #172 Madrone Avenue.
diferente,
that our lives are made rich and varied,
our days wrought into magic, glowing tapestries
to drape over the walls of the years."
Murray Hickey Ley, Notre Dame Scholastic, 1929
1964 fue un ano de sorpresas que al ir apareciendo, fueron cambiando el rumbo de nuestro destino. La primera fue el darme cuenta de que, despues de muchos rezos y rogativas y casi dos anos de espera, ibamos a tener un bebe. Queria que mi marido fuera el primero en saber la noticia pero no sabia como decirselo. Decidi escribirle una notita en una cartulinita color de rosa. Le decia: "You are growing inside of me". Leal reacciono con tanta ternura que me senti muy dichosa. Inmediatamente comenzamos a hacer planes para el dichoso advenimiento.
Al saber que nuestra familia iba a aumentar, Leal inicio tramites de translado de su puesto a otra ciudad porque, segun me dijo, en la oficina de CALTRANS, de Division of Highways de San Francisco no habia posibilidad de ascenso. Pronto recibio tres ofertas de trabajo, una en Los Angeles, otra en Marysville y una mas en Sacramento. Fuimos a las entrevistas y mentalmente rogaba yo a Dios que no fuera L.A.
Leal eligio Sacramento. Al llegar, nos instalamos en un motel del Centro y todos los dias caminaba yo al parque del Capitolio adonde me alcanzaba Lee (su oficina estaba enfrente de
un costado del Capitolio) para que almorzaramos juntos. Yo tenia la tarea de encontrar un departamento adonde vivir, pero se nos acabaron los treinta dias pagados por Division of Highways y ningun lugar nos habia acomodado... Fue el ultimo dia que, como de milagro, encontramos un departamentito en un lugar bastante bonito que parecia motel, rodeado por bien cuidados jardines y a un precio razonable. Nos mudamos de inmediato.
Como no teniamos muebles, porque en San Francisco viviamos en un departamento amueblado, mi suegra nos presto una cama angosta de laton muy bonita. En cuanto arrendamos el departamento nos fuimos a Breuner's, que entonces estaba en el centro de la ciudad, casi enfrente de la terminal de autobuses - alli compramos un sofa con dos sillones y unas mesitas. Fuimos muy felices alli mientras llegaba nuestro bebe y mientras nos construian la casa en donde todavia vivo. De seguro no pasabamos frio en la noche porque en la camita individual dormiamos Leal y yo y mi gran barriga de ocho meses de embarazo.
Vivir en medio de tantas vivendas, en tan estrecha proximidad con tanta gente, era una experiencia desconocida para mi. Habia como cien puertas, detras de las cuales respiraban y latian hombres y mujeres con sus problemas, sus deseos, sus ambiciones, sus suenos... Era un microcosmos complejo y fascinante en el que sentia como diminuta hormiguita, espectadora y testigo de la inmensidad y grandeza de la creacion de Dios.
La hormiguita lo miraba todo, lo observaba todo y se interesaba por todo= por las costumbres, las actitudes, el modus vivendi y el misterioso entrecruzarse de tantas vidas ajenas en su diario ajetreo. Pero la hormiguita se sentia diferente; se daba cuenta de que aunque estuviera compartiendo un espacio y un mismo tiempo alli, ella nunca seria como los inquilinos de los departamentitos de #172 Madrone Avenue.
diferente,
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